Maltrato Psicológico

El maltrato psicológico se basa en comportamientos intencionados, los cuales tratan de destruir la autoestima y reducir la confianza personal. Su padecimiento lleva a la pérdida de la personalidad, al mismo tiempo genera dependencia. El maltratador se vale para ello de insultos, acusaciones, amenazas, críticas destructivas, gritos, manipulaciones, indiferencias y desprecios.

Aunque los hombres también lo sufren, las mujeres son las víctimas mayoritarias. Esto se ve también en las relaciones de los padres con los hijos, en la que se ha detectado un incremento del maltrato de los hijos sobre sus progenitores y del uso de la violencia en los conflictos del mundo de los adultos. En el ámbito público, el maltrato psicológico esta presente en el mundo laboral y en el escolar.

La mujer, principal víctima de maltrato

Los malos tratos psicológicos son un fenómeno viejo. Lo que resulta novedoso es su denuncia como problema social. Lo sufren las mujeres de todas las edades, grupos sociales y económicos, culturas y países. No son tan visibles ni manifiestos como los físicos.

En muchas ocasiones la propia víctima no es consciente de ello hasta que sufre una agresión física, pero sus consecuencias pueden ser más graves y duraderas en el tiempo.

Poder asimétrico

En la raíz de la violencia contra las mujeres es evidente la asimetría de poder que ha propiciado el sistema patriarcal y machista, que ha llevado a un abuso con la parte más desfavorecida en este esquema, la mujer. Los expertos coinciden en no presentar el problema como si fuera “de las mujeres”, ya que si bien son ellas las que lo sufren, se trata de una dificultad de la que los varones han de ser conscientes y deben trabajar para superarla.

Retrato de una mujer objeto de maltratos psicológicos

Síntomas y manifestaciones

Dolor de espalda y articulaciones .

Irritabilidad.

Insomnio.

Fatiga permanente.

Tristeza, ánimo deprimido y ganas de llorar sin motivo aparente .

Ansiedad y angustia .

Actitud

Vergüenza.

Sentimientos de culpa.

Temor generalizado

 

La dependencia emocional se da por la necesidad afectiva extrema que una persona siente hacia otra a lo largo de sus diferentes relaciones de pareja. No obstante, su carácter crónico no se basa en la sucesión de dichas relaciones, sino en la personalidad de estos sujetos; es decir, el dependiente emocional lo es también cuando no tiene pareja, aunque esto no es lo más habitual porque su patología provoca que busque otra desesperadamente. De hecho una de sus características es que no tolera la soledad.